¿Qué hago para que Dios me escuche?


“Había en una ciudad, una viuda que iba todos los días a los tribunales a

solicitar a un juez justicia, este juez que ni temía a Dios ni a los hombres no

la escuchaba, pero ella era insistente e iba cada día a pedir justicia, este juez

viendo la insistencia a diario de esta viuda dijo; ¡le haré justicia antes 

que se me agote la paciencia!” Lucas 18:1-5


¿Cómo orar para que Dios me escuche? ¿Cuántas oraciones que hemos hecho

aún no tienen respuesta? ¿Qué hacer mientras espero?

Te mostraré 3 casos de personas que oraron y de inmediato recibieron respuesta

de Dios, movieron la Mano de Dios a favor de ellos, te invito a orar así:

1. Ora como la Mujer Cananea (Mateo 15:21-28)

Que cuando se acercó al Señor Jesús a pedir por su hija que estaba

atormentada, y el Señor le explicó que por no ser judía no podía recibir lo

solicitado, ella le dio argumentos tan convincentes que el Señor Jesús le

dijo: ¡Mujer que gran fe tienes, hágase como tú quieras de inmediato!

¿Estás tan convencida de lo que quieres, que le has dado al Señor las

razones y argumentos de tal manera que el Señor te conceda lo pedido?


2. Ora como la Mujer del flujo de sangre (Marcos 5:25-34)

Que cuando se acercó al Señor Jesús dijo, si tan solo tocare el borde de su

manto. ¿Sabes lo que significa tocar el borde de su manto? Eran flecos

donde estaban escritos las 613 leyes de Dios y sus mandamientos y ¡ella lo

sabía! Ella se apropió de la Palabra de Dios y el Señor le dijo, hija tu fe te

ha salvado. Ella logró lo que buscaba y de inmediato quedó sana.

¿Conoces la Palabra de Dios y sus promesas para ti? ¡Aprópiate de ellas!

Cada vez que lo hagas, estarás tocando el borde de su manto. Lee la

Palabra de Dios y cuando consigas una promesa dile, Señor tu dijistes en tu

Palabra y yo lo creo.


3. Ora como el Centurión (Mateo 8:5-13)

Que reconoció la autoridad del Señor Jesús y le dijo, no soy digno que

vayas a mi casa, pero di solamente la Palabra y mi criado sanará. El

centurión fue con fe y seguro que hablaba con el mismo Dios y el Señor

Jesús le dijo, ni en Israel he hallado tanta fe, ve y sea como quieras y al

instante su criado fue sanado.

¿Tú sabes quién es Dios? ¿Reconoces su Autoridad sobre todo el universo

y más allá? ¿Cuándo hablas con Él estás clara que tú estás en la tierra y Él

está sentado en el Trono? Esto es lo que hace la diferencia al momento de

orar, de hablar con Dios y pedir para recibir.

Insiste como la viuda, convence como la cananea, toca su Manto como la del flujo

de sangre y reconoce su Autoridad como el centurión.

“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y

noche? ¿Se tardará en responderles? Lucas 18:7


Luzmila de Galipolly

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